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nombre del doctor como sospechoso, (no le digo a drede que es de alguien dentro de la FAP) buscamos el nombre en las farmacias conocidas y cayo que recetaba con reciente frecuencia, material de sutura y tratamiento para heridas traumáticas, lo seguimos en varias ocasiones a su consultorio en La Victoria, inclusive una agente se hizo pasar por paciente para grabar su voz y compararla, hasta que apareció una trabajadora del hospital Bravo Chico, sólo había que seguirlos, y los dos, nos mostraron el camino hacia el cerro, el lugar era un verdadero palomar, se podía ver quien se acercaba, de lejos, así que para acercarnos montamos una fiesta patronal, para subir con una procesión, lanzando cuetes al cielo, con cargadores y músicos, claro que los de la orquesta eran de la banda de la policía, los cargadores y acompañantes eran todos de la policía, entramos al cerro por la espalda sólo así pudimos acercarnos sin que sospecharan los de la clínica, si supiera que principal inconveniente fue encontrar alguien que nos alquile un santo con andas para la ocasión--- nos reímos los dos y coincidimos en un sorbo--- creo que más de uno se encomendó al santito para que lo proteja antes de que golpearamos.--- más sonrisas, aunque inmediatamente después se noto un velo de recuerdo que le quitó la sonrisa al general.
---Sí lo entiendo--- y agregó una pregunta que muchas veces me he hecho.
---¿Usted ha visto la muerte Bellido?--- me preguntó y en su rostro apareció su personal respuesta...