Las otras costillas de Adán

8:15am... una mañana de hace muchos años...

---Buenos días Padre--- Saludo desde la puerta y hago una venia para poder entrar. Tiene los brazos extendidos y las palmas abiertas, él voltea y sigue con su explicación, concediendo un adelante con la vista, sólo necesita cerrar suavemente los ojos por un momento.

La clase es de Religión –La Católica claro está-- , la dicta el Padre Racosky, polaco él, de ojos muy azules y casi calvo, con pocas canas, tal vez en sus cincuenta, muchos de los cuales los ha invertido entre nosotros. Nos habla del curso, como ningún otro cura lo había hecho, enseñándonos a rezar al principio de la clase y al final, como si fuera un dialogo, improvisando de acuerdo a la clase que se dictaba y, siempre abierto a explicarnos el punto de vista de la iglesia Católica Romana y Apostólica, sin imponernos nada, sobre todo escuchando, con una autoridad natural, basada en la tolerancia e indulgencia de su ceja izquierda levantada, por nuestro terrible comportamiento en clase.

Una de las pocas veces que lo vi esbozar una sonrisa fue esa mañana, cuando conoció al "Diablo"...