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rumbo al jirón Jaime Bausate y Meza, que se encuentra en la calle adyacente al Mercado, cruzando la avenida Aviación, cerca al Hotel Lima, por allí va a buscar a una meretriz, una tal Lucia, que siempre lo atiende bien. Ya está cerca del río, la lluvia a cesado, así que detiene el camión en un lugar apropiado, o al menos eso cree él, y baja a realizar su rutina de revisar la temperatura de los aros en las llantas, el aire así como las amarras, destapa sus oídos con un bostezo y entregado a su cansancio cuando ya ha terminado de orinar con dirección al río, en medio del sonido del cause, traído por el viento, oye risas... En sus sueños, pequeño repite la imagen estimulada por las luces de los camiones, en el atardecer ve llegar a lo lejos el camión de su primo, él mira a su padre y no le dice nada, a la hora señalada, parado al filo del camino con su bulto de ropa, su padre lo despide —adiós Sabino— comienza a llover.