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Inmerso en mi cosmos, hace tres meses, un sábado para ser más precisos, recibí a la 1:00PM en punto, hora en la que ya no atiendo nuevos pacientes y sólo me resta atender al último, la visita de mi cuñada, o mejor dicho, “mi ex cuñada”, informándome que había perdido contacto con mi hermano en La Florida. Yo lo tome con cautela y pensé que su preocupación era más por la remesa que mensualmente habían pactado, que por su salud y, que tal vez era sólo algo temporal, que se habría mudado para buscar nuevos horizontes, como antes ya había sucedido. Trató de sondear para ver si sabia algo de su paradero, pero le informé que nos comunicábamos poco, a lo sumo unas tres veces por año, y que si él me llamaba, se lo comunicaría. Todo esto se realizó mientras guardaba el instrumental y me colocaba el saco para retirarme, así que en la puerta quedamos en llamarnos por si alguien tenia novedades. Aunque el resto del día se presento como una calca de muchos otros, ese sábado no traje a mis hijos, sabía que al final, tendría una cita ya pactada hace meses, leer la libreta de mi hermano.
A primera vista -como ya le he dicho antes- resaltan unos versos que trata de esbozar, fue lo primero que mis ojos buscaron. Cuando los leía entre página y página, notaba un sentimiento descompuesto, aunque algunos son de amor, al terminar me quedo una desazón en el alma, y trate de hallar alguna explicación en las anotaciones de otro tipo, fragmentos inconexos, a veces describiendo un lugar, compañeros, ordenes, fechas...