Veinte céntimos

poco tiempo esto será un nudo, todo por culpa del Alcalde, que hace ya más de un año que está refaccionando la vía central, y todo el trasporte público de la vía expresa, ha sido desviado. La ciudad está enferma, igual que yo.

—Es posible que sea hereditario. —decía el segundo médico internista.

—Estos corticoides le van a hinchar un poco la cara —acotó como advertencia para que no me preocupe.

Pero no fue lo único que se hinchó, los nudillos de las manos y mis hombros también acompañaron a la cara.

—Creo que te asusté... a veces me pasa. —Lo dice como reprochándose por haberme sorprendido.

—No se preocupe señora. —respondo por cortesía.

—Veo que tienes el mal. —añadió con voz triste.

La miro por el retrovisor y observo sus ojos marchitos, que ahora brillan más.

—¿Si lo dice por la hinchazón de mis manos? Es sólo por las medicinas que estoy tomando. —le respondo y, me doy cuenta, que sólo puedo disimular mi dolor y, que mis manos ya están deformadas a la vista de todos.

—Directo en directo, RPP informa: Aquí nos encontramos esperando la llegada del Alcalde de la ciudad, muchos hombres de prensa hablada y escrita se han dado cita en las inmediaciones de la que será la estación central de la vía expresa, para un anuncio de los avances en las obras del carril central de la principal arteria de la ciudad.

Ya estamos cerca, cuando deje a la abuelita, salgo para la casa del padre, en Villa María, antes de que el...